el telón del Colón…

Diseñar y realizar este telón fue como nadar en mar abierto… su inmensidad me rodeó envolviendo absolutamente mi mente y mi alma. Es una inmensidad que genera vértigo, pero de ese tipo de vértigo que gusta una caer.
Me he sumergido en sus partes, buscando construir nuevas formas. El textil con el que trabajaba debía llegar a tener su propia arquitectura. Por ello, las redondeces “rellenas” de las plantas-liras.
Su otra inmensidad, la de la carga simbólica, trasciende aún mi propia perspectiva… es el telón del Teatro Colón…

Creo que ha sido, sin dudas, el mayor logro después de mi hija Nina
(que nació en medio de toda esta mareada y a quien se lo dedico…)